La escultura de «Merceditas» forma parte de una política cultural que busca preservar aquellos símbolos que dan alma e identidad a Federación. Es un gesto que enlaza pasado y presente, donde la memoria colectiva encuentra una nueva forma de permanecer viva. La figura, inspirada en la musa de la inolvidable zamba compuesta por Ramón Sixto Ríos, vuelve a alzarse con renovado esplendor, como si continuara custodiando, en silencio, las historias, los afectos y la esencia misma de la ciudad.
Una historia de amor que el tiempo convirtió en canción
Ramón Sixto Ríos fue uno de los artistas más trascendentes que dio Federación. Inspirado por un amor de juventud, escribió «Merceditas», una zamba que nació de un sentimiento íntimo y terminó abrazando al mundo. Traducida a distintos idiomas e interpretada por innumerables artistas, la obra trascendió generaciones y fronteras, convirtiéndose en una de las páginas más sensibles del cancionero popular argentino.
Pero para Federación, Merceditas nunca fue solamente una canción. Es un fragmento de su propia historia, una emoción compartida que sigue latiendo entre sus calles, en la memoria de sus vecinos y en el paisaje que vio nacer a su autor.
La avenida que lleva el nombre de Ramón Sixto Ríos recuerda el legado de quien transformó un recuerdo personal en patrimonio cultural. Con la restauración de esta escultura dedicada a «Merceditas», ese espacio adquiere un nuevo significado: el de un lugar donde el arte, el amor y la identidad territorial vuelven a encontrarse para dialogar con quienes lo recorren.
Cuando la cultura mantiene viva la memoria
Desde la Dirección de Cultura destacaron que esta restauración trasciende la recuperación material de una obra. Es también un reconocimiento a la huella que Ramón Sixto Ríos dejó en la identidad de Federación y una invitación a reencontrarse con una parte esencial de la historia de la ciudad.
“Hablar de Don Ramón Sixto Ríos es hablar de la historia cultural de Federación, una historia marcada por la pasión, la música y la superación”, expresaron desde el área.
La renovada presencia de «Merceditas» invita a las nuevas generaciones a descubrir ese legado y recuerda que la cultura no habita únicamente en los escenarios o en los libros. También florece en las plazas, en las avenidas, en los monumentos y en esos rincones donde el territorio conserva las huellas de quienes lo hicieron cantar.
Porque hay historias que el tiempo no borra. Historias que terminan formando parte del paisaje y que convierten a un pueblo en algo más que un lugar: en un territorio con memoria, capaz de reconocerse en sus canciones, de emocionarse con sus símbolos y de transmitir, de generación en generación, aquello que lo hace único.
